Este abuelete se llama Rex. Rex vivía junto a su dueña, una señora mayor, hasta que ésta enfermó y tuvo que ser ingresada en un centro para mayores. Rex se quedó solo, y los hijos de su dueña lo llevaron a una perrera para que lo sacrificaran. Un perro que ha pasado 10 años en una familia y que, repentinamente, lo lleven a un lugar con 300 perros más, sin razón alguna, porque sí, es muy cruel.
Por eso y a pesar de su vejez, Rex merecía vivir y un grupo de animalistas lo rescataron del corredor de la muerte, dándole otra oportunidad a sus 10 años.
Ahora Rex continúa buscando un hogar para sus últimos años de vida. Rex se lleva bien con los niños, es un perro al que le gusta la compañía y es tranquilo, no da problema alguno.





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